Baja Fest
Tijuana

PUERTOS DE SABOTAJE

Por Francisco Ruiz

Luego de un breve receso con motivo de las festividades propias de todo fin de año, ya estamos de regreso con ánimo renovado y deseando que 2018 sea un muy provechoso ciclo para todos nosotros.

En medio de una acalorada conversación sobre las circunstancias político-electorales que prevalecen en la actualidad, tanto a nivel local como nacional, a fin de ilustrar mi postura puse sobre la mesa una comparativa metafórica que ahora comparto con ustedes a través de este espacio. De acuerdo estipulado en el artículo 9º, fracción I, de la Ley de Puertos vigente, los puertos y terminales se clasifican por su navegación en de altura y de cabotaje. El primero de ellos, se encuentra en condiciones de recibir embarcaciones de gran calado, ya sea de procedencia nacional o internacional. Por su parte, los puertos de cabotaje refieren a las instalaciones portuarias que reciben naves que se dedican al traslado nacional de pasajeros o carga y navegan relativamente cerca de la costa.

Pues bien, atendiendo esta premisa se deduce que esta misma clasificación resulta aplicable a la actividad política en nuestro país: política de altura (de gran calado) y de cabotaje (navegando cerca de la costa, por sí acaso deben sujetarse de la orilla). Como aportación personal, considero que sería bueno adoptar un tercer concepto que se define per sé: política de sabotaje.

Definido por el Diccionario de la Lengua Española como la “oposición u obstrucción disimulada contra proyectos, órdenes, decisiones, ideas, etc.”, el sabotaje es una práctica a la cual muchos actores políticos recurren muy frecuentemente hoy en día, ya sea con la finalidad de lograr sus propósitos o impedir los de otros. Así, la política mexicana contribuye a la decepción generalizada de la sociedad

Estoy cierto que parte de la agilidad para jugar una partida de ajedrez reside en conocer a la perfección cuáles son las funciones y alcances de cada una de las piezas: peones, torres, caballos, alfiles, reyes, blancos y negros, todos tienen características y capacidades bien definidas. Desafortunadamente en el tablero de la política, particularmente la bajacaliforniana, los peones aspiran a hacer las veces de alfiles mientras estos pretenden ser monarcas sin corona. La ausencia de méritos, preparación y talento provocan una ruptura en el orden bajo el cual ha sido diseñado este milenario juego de mesa, corrompiendo el su objetivo: dar jaque mate al otro rey.

En otro orden de ideas, esta semana llovió en Tijuana provocando encharcamientos y deslaves, nada nuevo pues cada año es lo mismo. Así ha sido durante cada administración pública a la cual, por cierto, responsabilizamos por no limpiar lo que nosotros, los ciudadanos, ensuciamos. El agua saca a flote la irresponsabilidad de nuestra basura, la débil o casi nula educación que mostramos al no conservar limpia y en orden nuestra ciudad. La factura será la misma cada temporada de lluvias mientras continuemos repartiendo culpas en lugar de hacer propia una actitud proactiva, honesta y corresponsable.

P. S.- “El rey ha muerto, ¡que viva el rey!”.

* El autor es maestrando en Comunicación Política. Contacto: @FranciscoRuHe oteroymestas@gmail.com.

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