De manos tijuanenses nacen máscaras que llegan a los más grandes rings de Lucha Libre
Desde un pequeño taller en Tijuana, Abraam Pacheco Romero ha convertido su pasión por la lucha libre en un oficio que ya cruza fronteras.
Sus máscaras no solo se quedan en la ciudad: han llegado a países como Estados Unidos, Australia, Inglaterra y Canadá, donde luchadores y aficionados buscan piezas únicas para dar vida a sus personajes.
Todo comenzó desde niño, cuando asistía a funciones en el Auditorio Municipal. Ahí nació su curiosidad, pero no solo por el espectáculo, sino por un detalle en particular: las máscaras.
Con el paso del tiempo, esa curiosidad se volvió obsesión. Ya de adulto, empezó a desarmar máscaras para entender cómo estaban hechas y qué materiales utilizaban.
Sin formación formal, pero con determinación, consiguió una máquina de coser y comenzó a crear sus primeras piezas. Lo que inició como un experimento, hoy es su principal fuente de trabajo.
Uno de los momentos que más recuerda fue cuando un luchador profesional utilizó por primera vez una de sus máscaras. Lejos del orgullo inmediato, lo que sintió fueron nervios.
Aunque en un inicio buscaba desarrollar diseños propios, descubrió que muchos clientes querían algo más personal: crear su propio personaje. Hoy, trabaja a partir de ideas, bocetos y conceptos que le comparten.
Desde Tijuana, su trabajo sigue creciendo, demostrando que la lucha libre no solo se vive en el ring, sino también en cada pieza que da identidad a quien la porta.



