Tijuana

Don Rubén llegó desde Los Cabos a Tijuana con la esperanza de curar su vista

Rubén Ramírez Gómez es una persona que, a pesar de haber perdido ambas piernas, siempre ha mostrado un espíritu independiente y un deseo constante de conocer nuevos lugares. Recientemente viajó a Tijuana con la esperanza de atender un problema de visión.

Originario del estado de Morelos, Ramírez relató que hace 35 años sufrió un accidente en un tren carguero en Tepic, Nayarit, que le costó la pérdida de ambas extremidades. Como consecuencia, no pudo continuar con su empleo y tuvo que reconstruir su vida.

Explicó que desde joven se consideró la “oveja negra” de su familia, pues dejó su pueblo para recorrer distintos lugares de la República en busca de nuevas oportunidades, ya que nunca le gustó depender de los demás.

“Siempre fui la oveja negra, siempre anduve fuera de mi casa. Desde chamaco recorrí toda la República en tráileres, carros, de machetero, de todo”, comentó.

Ramírez señaló que desde hace nueve años vive en Los Cabos, junto a su hijo y su nieta. Sin embargo, el pasado viernes llegó a Tijuana con la intención de someterse a un examen de vista, debido a una capa que cubre sus ojos y le dificulta la visión.

Agregó que su vista ha ido disminuyendo al grado de ya no distinguir los rostros de las personas con las que platica.

“En la noche veo más que en el día. Voy caminando y a veces ya no alcanzo a ver el semáforo. Tengo miedo de estrellarme o de llevarme a alguien”, expresó.

Al llegar a la ciudad, buscó un lugar donde quedarse, pero al no encontrarlo decidió pasar la noche en la catedral, donde le robaron el carrito que utiliza para transportarse. Gracias a la intervención de un comerciante logró recuperarlo.

Actualmente, Rubén Ramírez duerme en un hospital y durante el día vende dulces, pulseras y banderas en la zona del Palacio Municipal para sostenerse, mientras espera su cita médica programada para el próximo 19 de este mes de septiembre, en la que será evaluado por especialistas.

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